En entrevista con Hoy la economista Gloria Ayala Person aborda la situación económica actual, cómo se encuentra el sector de los emprendedores en medio de la pandemia y brinda algunos consejos para sobrellevar la crisis y poder ajustarse al nuevo hábito de consumo.

¿Cómo visualiza el sector de los emprendimientos en la actualidad? ¿Cómo es el antes y el después del coronavirus?

Revolucionado en varios sentidos; por un lado, la angustia, el miedo, el temor, la incertidumbre y, por el otro, las oportunidades que se dan entre los aprendizajes y la enorme flexibilidad para las ofertas de valor. Quizás lo más notable del “antes” eran los parámetros en los cuales nacían los negocios y el sistema en el cual se desenvolvían, para muchos rubros, la lógica ha cambiado y trae muchas oportunidades gracias a la tecnología, así ha perdido relativa importancia la ubicación física, el tamaño del local y las características físicas dedicadas al cliente.

Dependiendo del rubro, un novato pequeño emprendedor puede estar compitiendo en calidad y precio con negocios instalados desde hace años, con capitales importantes invertidos en infraestructura, talento humano y penetración de marca. Es como si la pandemia haya mezclado las cartas y se están repartiendo nuevamente, es momento de estrategia y saber utilizar hábilmente las circunstancias.

¿Cambió el hábito de consumo?

Sí, y los cambios han llegado para quedarse, el consumidor no solo es más exigente, sino que ha obligado a democratizar la oferta. Hoy en día, se puede acceder a la descripción y tarifario de los productos y servicios de los competidores de una manera automática, digital e instantánea, permitiéndole elegir su opción desde la comodidad de su sofá y compartir con el mundo su experiencia, generando más información a la comunidad, impactando con ello en el criterio de compra de miles de personas, incluso sin conocerlos físicamente. Esta lógica es absolutamente distinta a la que existía hace solo 6 meses atrás, lo que sin duda también acelera los procesos de transformación de las industrias.

¿Hay prácticas que deben cambiar para ajustarnos al nuevo modo de vivir?

El consumidor se ha vuelto mucho más exigente, lo que compra lo quiere en su puerta, de manera ágil y eficiente, con alta calidad, tiene la capacidad de comparar con solo un click todas las ofertas y elegir la que más le conviene a sus intereses. Considero que nunca la competencia fue tan amplia, por lo menos en cuando a comercialización de productos se refiere, obviamente en industrialización los parámetros son distintos y en servicios el conocimiento y experiencia tienen valor diferencial, aunque monetizar este bagaje sea mucho más difícil que antes. Quedarán instaladas nuevas formas de hacer negocios, hemos traído al presente un desarrollo tecnológico que hubiera tardado años en llegar a ser práctica común en muchas empresas, todo el mundo digital empresarial ha sido transformado y probablemente su impacto perdure en los hábitos porque sus procesos han resultado cómodos, útiles, confiables y además muy rentables.

¿Cómo una persona emprendedora puede sacar provecho o al menos mitigar el impacto de la coyuntura actual?

Con conocimiento se puede incursionar en el mercado, incluso sin capital; no se trata solo de aprovechar oportunidades, sino de crearlas. Los pequeños negocios tienen la capacidad de transformarse de manera más ágil y sin tantos costos, como lo es para la mediana y gran empresa, cuanto más grande la estructura más difícil resultan los cambios. Es importante identificar aliados estratégicos, que complementen su cadena de valor. Utilizar la tecnología, no solo para el marketing digital vía redes sociales, sino también para la comercialización y cobranzas, así como para capacitarse.

¿Cuáles son los consejos que puede darle al emprendedor que está en una situación crítica por la pandemia?

Será clave saber cuáles son las capacidades reales del emprendedor, es decir identificar claramente sus fortalezas para hacerlas brillar quitándole el mejor provecho posible, para lo cual también debe saber cuáles son las habilidades que no tiene y complementarse con otras personas para pulir la cadena de valor. Por ejemplo, un emprendedor que se dedica al área de turismo y su rubro está muy resentido, podría evaluar sus propias habilidades: empatía, predisposición al servicio, cuidado de los detalles, agilidad, y comprender cuáles no lo son.

Entonces, con esas condiciones, ¿a qué rubro se podría dedicar?, ¿necesitará de socios o de un préstamo, puede sumarse a otros emprendimientos?, ¿lo hará de manera temporal, se cambiará de rubro, será un complemento del principal?

Y si hay algo más que desee agregar.

Es fundamental dejar de colocar adjetivos románticos a la crisis, porque uno se siente estafado con los consejos de “reinvención” y la incapacidad de poder hacerlo. Ser emprendedor o empresario es una profesión, uno no se convierte en quien no es, solo por tener un fuerte deseo de transformación. Las personas y sus familias tienen necesidades reales y precisan ingresos, no están en condiciones de perder el tiempo o el poco ahorro que pudieran tener, invirtiéndolo en algo que va a quebrar por falta de conocimiento sobre riesgos y gestión de negocios. Tengan cuidado también para endeudarse, la valentía no tiene porque ser un acto imprudente. Asesórense correctamente, que también estamos llenos de personas sin escrúpulos haciendo dinero de la desesperación ajena, no compren espejitos mágicos que eso ya lo superamos hace 5 siglos.

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