Los negociadores del Parlamento Europeo, los Estados miembros de la UE y la Comisión Europea acordaron a última hora de este lunes nuevas normas para que las empresas europeas garanticen que la tecnología europea no sea usada con fines opresivos o para la creación de armas de destrucción masiva.

Gracias a ese acuerdo, la UE pronto estará equipada con un conjunto de nuevas normas que permitirán un comercio más responsable, competitivo y transparente de productos de doble uso, destacó en un comunicado la presidencia alemana de la UE.

Precisó que se trata de un vasto grupo de bienes, materiales, programas informáticos y tecnología que pueden utilizarse tanto para fines civiles como militares, como por ejemplo sistemas de reconocimiento facial, diversos sensores y láseres, máquinas herramienta o equipos de fabricación de productos químico.

Hasta ahora, las restricciones a la exportación se aplicaban a los artículos aeroespaciales, los instrumentos de navegación o los camiones.

A partir de ahora, estas normas también se aplicarán a las tecnologías de vigilancia cibernética producidas en la UE, que, según se ha demostrado, han sido objeto de abuso por parte de regímenes autoritarios para espiar a los movimientos de oposición.

Con este acuerdo, la UE estará preparada para «los desafíos comerciales modernos», además de garantizar «un equilibrio adecuado entre el fortalecimiento de la competitividad de la UE, la garantía de nuestros intereses de seguridad y la promoción de los derechos humanos», destacó el ministro de Economía alemán Peter Altmaier.

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo y comisario europeo de Comercio, Valdis Dombrovskis, mostró su satisfacción de que la UE se vaya a dotar de «sólidos controles» en la exportación de las tecnologías de doble uso que «pueden tener un impacto de gran alcance y suponer un riesgo para la seguridad nacional e internacional, mientras que las cibertecnologías pueden dar lugar a violaciones de los derechos humanos».

Además, las instituciones europeas interactuarán «estrechamente con la industria, que es la ‘primera línea de defensa’ para protegerse de los proliferadores y otros agentes malintencionados», subrayó Dombrovskis.

«Ahora será mucho más difícil que los regímenes autoritarios abusen de las herramientas de ciberseguridad producidas por la UE, como los programas informáticos biométricos o las búsquedas de Big Data para espiar a los defensores de los derechos humanos y a los activistas de la oposición», se felicitó el presidente de la comisión de comercio del Parlamento Europea, el eurodiputado Bernd Lange, jefe negociador del Grupo de Socialistas y Demócratas.

La regulación de los elementos de la cibervigilancia a nivel de la UE y la mejora de la transparencia en las decisiones de concesión de licencias fueron un punto clave de las negociaciones.

«Las empresas que ofrezcan algunas de estas herramientas, como dispositivos para interceptar teléfonos móviles o piratear computadoras, deberán obtener una licencia de exportación específica. Como hemos visto recientemente en Bielorrusia, estas tecnologías a menudo se desvían contra las personas y deben controlarse mejor», dijo el eurodiputado Sven Simon, quien negoció la nueva ley en nombre de el Grupo Popular Europeo (EPP).

El acuerdo debe ser ahora aprobado por los embajadores de los Estados miembros que forman parte del Comité de Representantes Permanentes (Coreper). A continuación, se pedirá al Parlamento y al Consejo que aprueben la propuesta de reglamento en primera lectura. 

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