En una de las recientes contribuciones de nuestra Asociación Bona Ona con el título “Mitos y realidades de la tecnología 5G” enumeramos una serie de creencias falsas sobre la tecnología 5G, a la que las empresas teleoperadoras más poderosas de España consideran la llave mágica para entrar en el Reino de Jauja de la completa digitalización, uno de los principales objetivos políticos del país, según repiten al unísono políticos y medios. Pretenden convencernos de que es por el bien de las personas usuarias y el desarrollo de la sociedad. Pero, ¿es así realmente o todo lo contrario?

¿Y si resulta un programa –como insinúa Jorge Riechmann en sus 15 tesis[1] en pro del decrecimiento y la desdigitalización– cuyo objetivo principal, con el despliegue de la citada quinta generación de telefonía móvil “en una acción de noche y niebla”, con total ausencia del correspondiente debate y saltándose el principio de precaución, consiste en crear una tecnodictadura global, una operación “de falsa bandera” liderada por las megaempresas GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) para poner en práctica una distopía cibernética de la vigilancia total, que convierte la obra 1984 en algo “suave”, porque nos deja sin derechos cívicos y sin derechos humanos?

Para comprender en qué consiste realmente la tan loada tecnología 5G o “5G NR” (Nueva Radio), que lo define técnicamente mejor, y cuáles podrían ser las verdaderas motivaciones, nos basamos en el reciente artículo “Plena aceleración con 5G”, escrito por el ingeniero eléctrico y técnico de medición baubiológica[2] Martín H. Virnich, publicado por el Instituto de Baubiología y Sostenibilidad (IBN)[3].

El autor destaca lo más relevante de la “sociedad del gigabit”, en la que se digitaliza todo lo que se puede digitalizar: Se suprimirá la separación entre las comunicaciones móviles y la red fija, y habrá una sola ‘red’ casi omnipresente: “Con su capacidad aparentemente ilimitada y su miríada de posibilidades estará disponible por doquier para las transmisiones de datos de todo tipo (ya sea dentro o fuera de los edificios), casi con tal cotidianidad como estamos acostumbrados a respirar el aire que nos rodea”, aumentándose enormemente la comunicación a) entre personas y máquinas y b) entre máquinas.

¿Será que para la comunicación entre personas es suficiente con las actuales redes de telefonía móvil, tales como las conocemos ahora, y que el objetivo verdadero de la estrategia de la 5G es la integración del ser humano –en sus múltiples dimensiones de existencia– en la inteligencia artificial?

El autor del estudio define claramente que este “proceso de digitalización absoluta y, en su trascurso, la introducción generalizada de la 5G, responden a una clara intención política”. Es el estado que organiza la provisión adecuada de frecuencias, y con su legislación, sus subvenciones e inversiones ayuda a “crear una infraestructura digital sostenible que cumpla el triple requisito de alta capacidad, amplia disponibilidad y baja latencia” (así reza la Estrategia Digital 2025 del Ministerio Federal de Economía y Energía (BMWi) de Alemania.

Alemania debería convertirse en el líder mundial en infraestructura digital y en el mercado líder en tecnología 5G. La nueva generación 5G de comunicaciones móviles debería promover el desarrollo de servicios y aplicaciones innovadores (Industria 4.0, conducción automatizada, Internet de las Cosas)

Bundesnetzagentur -BnetzA- o “Agencia Federal de Redes”, la autoridad reguladora alemana responsable de las comunicaciones electrónicas

Según el autor, los objetivos técnicos que se derivan de la voluntad política de forzar el despliegue 5G se pueden resumir todos en los siguientes tres aspectos:

  • Conseguir mayores velocidades y capacidades para la transmisión de grandes volúmenes de datos y un desmesurado número de suscriptores para el IoT (Internet de las Cosas) y las aplicaciones Smart X. Sin embargo, Martin Virnich, hace este relevante comentario: “Para la mayoría de las aplicaciones de IoT y Smart X, las velocidades de datos enormemente altas y los tiempos de latencia extremadamente cortos que se mencionan como ventajas de la tecnología 5G no son en absoluto necesarios”.
  • Tiempos de latencia significativamente inferiores a 10 ms (milisegundos), si es posible incluso alrededor de 1 ms. para una respuesta rápida de los sistemas de control (conducción autónoma, procesos de producción industrial, operaciones remotas en la medicina). La latencia es la suma de retardos técnicos temporales dentro de una red hasta que se inicia una transmisión de paquetes de datos. Reducirla a casi cero hará posible la “Inteligencia en Previsión de Demanda”, así la Inteligencia Artificial (IA) “predice activamente nuestras demandas”.
  • Una conectividad ubicua, absoluta e ilimitada –estar online como “el estándar”– para todas las personas y sobre todo, para todas las cosas, permite que la mayoría de los aparatos electrónicos estén conectados en un “fluido continuo” de una red “total” que abarca tiempo, espacios y dispositivos”.

En esencia, nada más lejos de ser un instrumento que sirva a los seres humanos para su bienestar y evolución. Vemos como una posibilidad muy real lo que el filósofo alemán Günther Anders tituló, ante la Segunda Revolución Industrial, la “obsolencia del hombre”. Hoy se instaura de forma exhaustiva la asincronía entre el ser humano y el mundo tecnificado, la que hace definitivamente posible que el mundo esté en camino de convertirse en megamáquina, en la que el ser humano sojuzgado y esclavizado por ella deviene obsoleto.

O, como, desde la perspectiva del ecofeminismo, Claudia von Werlhof –la luchadora social y profesora emérita en el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Innsbruck, en Austria– ve en ciernes la transformación hacia las máquinas-humanos (transhumanismo, poshumanismo).

Lo que ya no está previsto es el ser humano que conocemos hasta ahora, con sus derechos, sus particularidades de personalidad, y sus libertades. Nada es casual. Para las mayorías que sobreviviremos nos espera una “prisión digital”, una “información” como parte del Internet de las cosas. Quedará poco de una VIDA en un sentido soberano, espontáneo, realmente sano y humano.

Claudia von Werlhof

5G es un conglomerado de nuevas tecnologías de telecomunicaciones

Volviendo a Martín Virnich, especialista alemán en medición electromagnética, para lograr estos objetivos

  • se reúnen – bajo la estrategia 5G –  toda una serie de nuevas tecnologías con diversas finalidades de uso que, por primera vez, se introducirán de forma masiva;
  • se proyecta un diseño específico del entorno informático, como soluciones de nubes centrales o locales y la computación EDGE que consiste en “instalar lo más cercano posible el poder de procesamiento al sitio donde los datos están siendo generados”, “acercar la nube hasta el usuario, hasta el borde mismo (edge, en inglés) de la red”.[5]
  • el desvío hacia frecuencias superiores a 6GHz, junto con el aumento absoluto del ancho de banda, el cual, en el llamado FR 2, el segundo gran rango de frecuencias (Frequency Range) va de 25,25 a 52,60 GHz. En Europa, el despliegue de la tecnología 5G actualmente se está llevando a cabo exclusivamente en el FR 1, el rango de frecuencias que abarca de 410 MHz a 7.125 GHz.
  • se utiliza el método dúplex TDD (Time Division Duplex), es decir, las estaciones de base y los teléfonos móviles transmiten en la misma frecuencia en rápida alternancia, lo que da lugar a una señal pulsada (como también ocurre con DECT y WLAN, por ejemplo). Las estaciones base se erigen en sitios como mástiles o techos, pero también como «pequeñas celdas de radio» en las zonas con una alta densidad de abonados a la telefonía móvil.
  • los sitios de mástil y techo en la gama de 3,6 GHz utilizan una nueva tecnología de antenas, las «antenas inteligentes» con «MIMO masivo» o «formación activa de haces»; esta tecnología también se utiliza para aplicaciones de 5G en la gama de frecuencias de 2,6 GHz. Al comienzo, el despliegue territorial completo de 5G no se realiza en la gama de 3,6 Ghz, sino más bien en las frecuencias de telefonía móvil ya establecidas por debajo de los 2,6 Ghz. Aquí no se instalan las antenas con «formación activa de haces» porque las antenas serían demasiado grandes y pesadas debido a la mayor longitud de onda. En las conocidas bandas de 700 MHz, 800 MHz, 900 MHz, 1800 MHz y 2100 MHz, se siguen utilizando las antenas sectoriales convencionales que antes se utilizaban para GSM (2G), UMTS (3G) y LTE (4G).
  • Con el aumento de frecuencia se incrementa también la atenuación de la trayectoria de la onda electromagnética y se disminuye considerablemente la capacidad de penetrar las paredes de los edificios. Con frecuencias más altas, se reduce la distancia de puenteo y los radios de las celdas se hacen más pequeños. Esto requiere que las estaciones base se acerquen más a los usuarios. Al mismo tiempo, las celdas de radio más pequeñas aumentan la capacidad territorial disponible. Para 5G, se están planeando radios de celdas cada 50 a 100 metros.

Una innovación de la tecnología 5G es la posibilidad de utilizar «antenas inteligentes» que incluyen componentes electrónicos y software. Así, no sólo pueden transmitir en una dirección preferente sino también adaptar dinámicamente la dirección principal de la radiación a las condiciones actuales del uso local de la red. Si un usuario o usuaria de un teléfono inteligente se mueve dentro del rango de influencia de una «antena inteligente», el haz principal le sigue a las personas cambiando la característica direccional de la antena. Esta propiedad también se conoce como «Beam Forming Activo”.

El Beam Forming (la formación de haces) se resuelve técnicamente utilizando un conjunto de pequeñas antenas individuales, los “arrays”, dispuestas por encima y al lado de las demás trabajando juntas como una sola antena global.

Las antenas equipadas con Beam Forming Activo no irradian sobre un área espacial, más bien, en ellas, en cada momento el haz principal está centrado, o bien, en un usuario individual, o bien, en un grupo espacialmente coherente de usuarios siguiendo sus movimientos en el área. Además de la tecnología 5G, que está diseñada para las mayores velocidades y volúmenes de datos, el número de aplicaciones basadas en radiofrecuencias para  el «Internet de las Cosas» y la «Smart X» (por ejemplo, Smart Home, Smart City, Smart Metering para la electricidad, el agua, el gas, la calefacción y otras aplicaciones que antes eran casi inimaginables), que sólo transmiten esporádicamente cantidades pequeñas y diminutas de datos a intervalos más largos, está aumentando rápidamente en la actualidad y seguirá haciéndolo en el futuro.

Sin embargo, con un gran número de «participantes» que no son seres humanos sino sensores y dispositivos técnicos (los llamados M2M = comunicación de máquina a máquina). Veremos en todo el mundo terminales de IoT en el rango de los mil millones de dígitos.

Los derechos de privacidad y la salud de la humanidad dependen de las decisiones de los políticos, y, por supuesto de las personas usuarias.

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